El pasado siempre está presente

Ayer impartí un taller a un kilómetro cuatrocientos metros de donde sucede la parte más importante de Todo es mentira. No me atreví a acercarme. Me bajé en la parada de tren de tantas veces cuando vivía en aquella casa. Y me deslicé en dirección contraria, hacia la librería Muga, donde intenté explicar cómo seSigue leyendo “El pasado siempre está presente”