El año del mono

En El año del Mono, Smith mezcla hechos, ficción y sueños. Sueña dormida y despierta, hasta que sus sueños pasan a formar parte de lo que nos quiere contar. Y uno solo puede dejarse llevar. En la autobiografía, los diarios, no necesitamos la verosimilitud de la novela, nos basta y nos sobra con la veracidad y esto es algo que Smith ofrece a raudales. Es auténtica, es ella, no se esconde. Es ella y su fascinación por Alicia en el País de las Maravillas (¿recuerdan la conversación de Alicia y el Dodo?), Bolaño y su <<práctica cotidiana>>: “Cuesta imaginarse qué debió sentir el escritor cuando se precipitaba hacia la última línea. Era un maestro de un arte que muy pocos pueden dominar, igual que Faulkner, Proust o Stephen King: me refiero a la capacidad de escribir y reflexionar simultáneamente”. Pasión por la escritura y por los libros. Como en la anécdota que nos cuenta sobre su viaje a Lisboa, la ciudad de la noche empedrada. “Allí me reúno con los archivistas de la Casa Fernando Pessoa, donde me invitan a pasar un rato en la amada biblioteca personal del poeta […]. Sus libros parecen una ventana más íntima a Pessoa que su propia escritura, porque tenía muchos heterónimos que escribían cada uno con su firma, pero fue Pessoa en persona quien compró y amó los libros que pueblan sus estanterías. Tomar conciencia de ese detalle me intrigó”. Entonces, siento envidia de Smith. No me importa que sepa tocar la guitarra, escriba poesía y se defina a sí misma como escritora, no como cantante o poeta, escritora. No me importa esa seguridad en sí misma. Siento envidia porque cuenta que “En la ciudad de Pessoa es donde más tiempo permanezco, aunque no sabría decir con exactitud qué hago allí. Lisboa es una ciudad excelente para perderse. Las mañanas en las cafeterías garabateando otro cuaderno más, cada página en blanco que ofrece una vía de escape, la pluma que me obedece, fluida y constante”.

Este texto es un fragmento del artefacto publicado en La Opinión de Málaga el sábado 27 de junio de 2020. Puedes leerlo aquí.

Felices lecturas,
Pedro Ramos

El año del mono es un libro lleno de ternura. Termino su lectura y me surge una pregunta ¿Sueñan las punkis de setenta años con amigos imaginarios? Smith me responde El problema de soñar es que al final nos despertamos. Afortunadamente, nunca estamos solos.

Si te interesa este libro quizá estés interesada en el curso de autobiografía.

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Publicado por Pedro Ramos

Escritor y profesor de escritura. Más en www.lau2.org

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