Re(inicio)

Publicado originalmente en ABC.es
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Voy a explicarles porqué no creo en los Reyes Magos. Soy de los que empiezan el año en septiembre. Eso del 1 de enero no tiene sentido para mí. En septiembre, poco a poco, todo vuelve a la normalidad después de ese paréntesis que llaman verano. Algunos aprovechan para irse a hacer fotos a paraísos exóticos que permanecen exóticos sólo para que ellos vayan. Otros se atiborran de museos masificados donde nadie mira los cuadros (y aunque lo hicieran, no verían más que cabezas), mientras escuchan la audio-guía, a la caza del detalle que contar luego a sus vecinos, compañeros de trabajo y demás fauna a la que les toca soportar el resto del año. También están los que se marcan un viaje turístico gastronómico y, en el polo opuesto, los que se pegan una sobredosis de deportes de riesgo. Todo concentrado en quince días, los más afortunados, una semana, los mortales. Yo pertenezco al grupo de los que aprovechan para desconectar. En realidad, no hago nada especial en verano. Leo menos de lo que leo el resto del año. No me conecto a internet y mucho menos a ninguna red social. Desaparezco sin salir de casa. Me dedico un poquito más a hacer eso que me da la gana y juego a hacer el Bukowski, todavía un poquito más. Aunque últimamente, la verdad, cada vez gana más puntos Lee. Bukowski, ese viejo borracho con cara de mala hostia al que tantos quieren parecerse, es divertido de leer, pero no tenía que ser una buena compañía. Aproveché el verano para leer una de sus biografías y no se la recomiendo. Les recomendaría pocos libros de los que he leído este verano. Más de lo mismo y, encima, tienes que aguantar que al nuevo libro del verano encima lo cataloguen de fenómeno editorial, libro más vendido en internet y demás idioteces. No dejamos de vender tampoco en agosto, aunque siempre con los mismos adjetivos. Esta maquina no puede detenerse y eso que parece que está todo podrido. No sólo estoy hablando del mundo editorial: el mundo en general, y el arte en particular, huelen a podrido y no sólo en Dinamarca. Quizá por eso, este curso, sería mejor no reiniciar el sistema. Quizá lo que tendríamos que hacer es formatear el disco duro y empezar de cero. Instalar un nuevo sistema operativo. Pero no nos engañemos. Eso no va a pasar. Teclearemos CTRL+ALT+SUPR y la máquina volverá a arrancar donde lo dejamos en julio: con los mismos artistillas chupatronos ejerciendo de figura del momento, la misma maruja con influencias metida a cantante o el niño bueno que siempre quiso ser escritor para contar historias de mundos fantásticos. Comienza el curso y las editoriales amenazan con que sus novedades son de lo bueno, lo mejor. Se lo iré contando. Por si no fuese verdad, apúntese al gimnasio o a un curso de inglés o de informática. Yo ya he quemado mis primeras 100 calorías.
A los Reyes Magos les pedí muchas cosas y sólo me trajeron los juguetes.

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